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Sí, la conjuntivitis puede ser un síntoma de coronavirus

A los síntomas, ya casi clásicos, del coronavirus, como son la tos seca, la fiebre, el cansancio generalizado o la dificultad para respirar (disnea) y a otros menos frecuentes pero también presentes en los pacientes, como el dolor de cabeza, la congestión nasal, el dolor de garganta, la diarrea, la pérdida del gusto o del olfato y las manifestaciones cutáneas en los dedos de las manos o de los pies, un estudio español viene a sumarle uno más: la conjuntivitis. 

Aunque ya había varios estudios que apuntaban a que esta afección era un síntoma, y así lo refleja la Organización Mundial de la Salud en su listado, esta nueva investigación viene a confirmar que, aunque no es uno de los más frecuentes, algo más de uno de cada diez pacientes con la infección tiene síntomas asociados a la conjuntivitis. Así lo explica a CuídatePlus Noemí Güemes, residente del Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, y una de las autoras de esta nueva investigación que se publica en Graefe´s Archive for Clinical and Experimental Ophtalmology.

Los investigadores del Clínico quisieron averiguar cuán frecuente era la conjuntivitis en pacientes con infección por Covid-19, puesto que es una de los motivos más frecuentes en las consultas de Oftalmología en personas sanas. Para averiguarlo analizaron en 301 pacientes ingresados por coronavirus durante los meses fuertes de la pandemia -marzo, abril y mayo- cuántos tenían conjuntivitis y qué características clínicas presentaban “para estudiarlo y diferenciarlo de otro tipo de conjuntivitis y poder hacer un diagnóstico temprano de la infección por coronavirus. De los pacientes, el 11,6% manifestó conjuntivitis en algún momento de la enfermedad”. 

Los síntomas de esta conjuntivitis asociada al coronavirus son similares a los de cualquier otra conjuntivitis vírica:

  • Ojo rojo en uno o en los dos ojos.
  • Lagrimeo.
  • Secreción, aunque menor, al igual que la molestia, que en la conjuntivitis adenovírica. “Muchos pacientes achacan el lagrimeo y los síntomas a los de un catarro habitual”.

Asimismo, muchas de las conjuntivitis en los pacientes con Covid-19 se han resuelto solas, sin necesidad de tratamiento, en 2 ó 4 días, sin secuelas visuales u oculares -infiltrados corneales, membranas o úlceras corneales-. Esto se debe a que en los primeros meses se desconocía su relación con la infección por coronavirus y a que “el acceso a los pacientes estaba muy restringido y pautar un tratamiento para los ojos era complejo”. 

En pacientes no asintomáticos no se puede afirmar a ciencia cierta que la conjuntivitis pueda aparecer como un síntoma. Sin embargo, Güemes apunta que entre los ingresados muchos pacientes comentaron que en los primeros días de la aparición de síntomas del coronavirus sí experimentaron ojos rojos y secreciones. Además, los autores consideran que la frecuencia de la conjuntivitis entre pacientes con Covid-19 puede estar infraestimada.

El coronavirus también se encuentra en el ojo 

Otro estudio del Clínico, y el primero confirmado en Europa, ha concluido que la capacidad de diagnosticar el coronavirus mediante PCR de lágrima y legaña (exudado conjuntival) de momento es muy baja. Aunque aún no se entiende bien el mecanismo por el que esta prueba no sería fiable, Güemes aventura que puede deberse a una comunicación entre el lacrimal “y la vía respiratoria y gastrointestinal. No sabemos cuánto tiempo permanece el coronavirus en el ojo o si la muestra que se obtiene es tan pequeña que la sensibilidad de la PCR no permite detectarlo o quizá porque la muestra se ha realizado en fases tardías de la enfermedad o porque el sistema defensivo del ojo consigue combatirlo”. Dada la dificultad en plena pandemia de realizar todos los análisis, este trabajo se publicó en dos partes en Journal of Infection, en pacientes con coronavirus y conjuntivitis, y en Journal Medical Virology, en pacientes sin conjuntivitis.

Pero uno de los éxitos de este trabajo ha sido determinar que el virus está en el ojo y en las secreciones oculares tanto si existe conjuntivitis como si no. A tenor de esta conclusión, “parece que está bastante claro que el ojo podría tanto ser una vía de acceso del virus como una vía de transmisión” del coronavirus. La córnea y la conjuntiva del ojo tienen receptores ACE2 a los que se une el coronavirus para entrar en el cuerpo humano. Así, si a través de la tos o de las gotitas respiratorias -gotitas de Flügge- el coronavirus llega al ojo podría acceder de esa forma. De ahí la importancia de que el personal sanitario cubra sus ojos con gafas de protección para evitar el contagio. 

Otra forma sería el contacto del ojo con, por ejemplo, una mano contaminada por el coronavirus. “Ahí radica la importancia de la recomendación de no tocarse las mucosas, que serían boca, nariz y ojos”.

Así, si el coronavirus llega al ojo, el siguiente paso sería el acceso al sistema respiratorio a través de la vía lagrimal. Lo que le convertiría en una vía de propagación. 

Marcador de primeros síntomas

Este estudio contará con una carta al editor en la revista científica Atención Primaria como una forma de alertar a los médicos de familia para tengan en cuenta que la conjuntivitis puede ser un signo que alerte de la necesidad de realizar una PCR. “No todo es Covid-19, pero si una persona tiene síntomas sospechosos y, además, tiene una conjuntivitis apoya más la petición de la PCR para poder realizar un diagnóstico más temprano”, concluye Güemes.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/